En torno al documental posteado anteriormente propongo una serie de reflexiones:
a) Considerando que el ciclo del producto en el siglo XIX y primer cuarto del siglo XX era más largo (ésto quiere decir que los productos que se diseñaban duraban más tiempo) y que a partir de la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros días el ciclo del producto se acorta cada vez más, cabe reflexionar acerca de la naturaleza de las crisis. Ya no es posible pensarlas simplemente como saturación de bienes en el mercado debido a la larga longevidad de los productos. Ahora, con productos de corta vida, las crisis económicas ya no surgen de la acumulación de stock que hace descender el valor de los bienes transables por debajo del punto que permite la acumulación de capital. La naturaleza de las crisis económicas contemporáneas surgen a partir del diseño del capital virtual que se juega en el casino global de las finanzas internacionales.
b) Ya no es posible pensar -como aún lo intentan los neoconservadores- que la guerra puede aportar soluciones a las recesiones económicas. Al no originarse las crisis en la acumulación de stock, la guerra pierde gran parte de su en cuanto a revitalizar de forma dinámica al sistema (ademas de la cuestión ética, claro).
c) El diseño de lo obsoleto (aquellos bienes construidos para tener una corta vida de uso) no es viable en términos del cuidado del medio ambiente. No es posible construir bienes que serán desechados en seis meses o menos en un mundo que se vuelve escaso en recursos no renovables.
d) Sería pertinente enfocar a la industria a partir de un paradigma de diseño innovador y reflexivo que permita el inclaudicable desarrollo creativo propio del Ser al mismo tiempo que sea sustentable en términos económicos y ecológicos. En la búsqueda de ese fino e imprescindible equilibrio debe establecerse el sendero de el diseño industrial (¿pos?)moderno.

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